
El tiempo es algo que poco a poco te va robando el aliento. Poco a poco te va envolviendo en un susurro que te va apagando despacio.
Sin darnos cuenta, empezamos a mirar atrás y vemos todo lo que hemos vivido, todos los momentos especiales y no tan especiales que se han quedado grabados en nuestra memoria.
Esta semana, he tenido el placer de vivir las fallas de Valencia, un año más. Donde he sentido el vibrar de la gente, el sonido y olor de la pólvora, el fuego, que anoche iluminaba toda la ciudad.
Ver lágrimas de las falleras mayores, alegría y tristeza entremezclada en el público. Yo personalmente, una mezcla entre ambas. El chocolate con churros de todas las noches.
Ahora queda un largo año por delante, para volver a sentir todas estas sensaciones y experiencias que siento tan dentro.
Pero las fallas 2011, llegaran antes de lo que me pueda dar cuenta, volveré a visitarlas con mi cámara en mano, mis ilusiones renovadas y poder recordar todos los momentos vividos.
