martes, 19 de mayo de 2009

19 de Mayo del 2009


Cuantos deseos he pedido, cuantas noches he deseado.
En mi vida, pocas cosas he querido y mucho menos he deseado. Pero por una vez deseaba algo, quería ser feliz, volver a sonreír, volver a soñar.
El problema de los sueños, es cuando se convierten en pesadilla y las pesadillas en realidad.
He ahogado esas pesadillas en litros de alcohol. Toda una noche ahogándome de bar en bar, buscando un camino que no aparecía.
Me perdí en una ciudad que desconocía y amanecí sentado en un parque, mirando al suelo, donde tan solo había un charco de lágrimas.
A mi lado una botella de ron vacía, y a mi alrededor no había nadie.

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