La luna despedaza su traje de cristales y los destierra por todo el cielo, cada pequeño cristal coge brillo y se convierten en nuevas estrellas. Así cada persona que mire al cielo, se acordara de ese desconocido escritor bohemio, que por razones de la vida primero y luego por propia voluntad decidió vivir en el destierro.
La luna llora desconsolada y suspira sin consuelo, el daño que le produce ese cuerpo inerte es superior a todas sus fuerzas y se siente desfallecer .Se mengua y convierte en una cuna donde le apoya con toda la dulzura que puede.
La noche se va terminando y sabe que pronto tendrá que abandonarlo y dejarlo a su suerte. Esta luna caprichosa y posesiva que no quiere ceder ni una sola parte del cuerpo de su amado. Pero sabe que el frio es cada más intenso y que si no pide ayuda a su enemigo, podría perderlo para siempre, así que hace un pacto con el sol para que lo cuide y de calor, para que ese cuerpo vuelva a recobrar vida.
Continuara…

1 comentario:
Muy bonito,echaba de menos que hubieras dejado de escribir...
Un beso.
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